Foto: Gilberto Abreu, PNUD RD

Alrededor del mundo, la generación de residuos sólidos continua en aumento a la par de la rápida urbanización, expansión demográfica y desarrollo económico. Un estudio del Banco Mundial, afirma que  "el crecimiento de la prosperidad y el movimiento hacia las zonas urbanas está vinculado al aumento de la generación per cápita de residuos". Aunque las ciudades son los principales motores de la vida económica, política y sociocultural de las naciones, los patrones de consumo y estilos de vida urbanos generan presiones significativas sobre el medio ambiente, dada la cantidad de residuos producidos para sostenerlos. Además, los riesgos ecológicos son mayores para países en desarrollo, donde la urbanización y los incrementos en el consumo se consideran un catalizador para el progreso económico y una señal positiva de movilidad social.

Como una de las economías de mejor desempeño de América Latina, la urbanización en la República Dominicana ha transformado las dinámicas socioeconómicas y contribuido a la reducción de la pobreza. En esta transición, sin embargo, la adecuada gestión de residuos sólidos (GRS) no ha ido a la par con el progreso económico. En el país, la GRS es precaria, con bajo financiamiento y perjudicial al medioambiente, generando graves riesgos sanitarios.

Para el PNUD, la GRS es un desafío apremiante, una amenaza al desarrollo humano sostenible y un riesgo a la salud del pueblo dominicano. Queriendo entender mejor el problema, el laboratorio de aceleración se planteó algunas preguntas: por qué los servicios de recolección son diferentes de un área a otra; quién(es) es(son) responsable de la basura que contamina los principales ríos de la ciudad de Santo Domingo; cómo se articula la gobernanza urbana; por qué algunas comunidades no son atendidas en absoluto; y cuál es el papel de los hogares y las prácticas individuales en el problema.

Responder a estas preguntas requería un enfoque más novedoso. Nuestro proceso de aprendizaje fue apoyado por el marco de inteligencia colectiva (IC) de Nesta, definido como el resultado de "las personas trabajando juntas, con la ayuda de la tecnología, para movilizar una gama más amplia de información, discernimientos e ideas para abordar un desafío social". Las metodologías participativas IC se aplicaron específicamente en dos barrios del Gran Santo Domingo.

Esta entrada de blog es un resumen y reflexión de este proceso.

Gestión de Residuos Sólidos en Santo Domingo

El área del Gran Santo Domingo (GSD) es el conglomerado metropolitano más grande del país; comprende el Distrito Nacional y otros siete municipios. El GSD genera alrededor de 4,000 de las 11,000 toneladas de residuos sólidos al día en todo el país. La mayoría de estos se disponen en Duquesa, un vertedero abierto que plantea serios problemas de salud y requiere urgentemente una solución sostenible.

Su geografía urbana consiste tanto en barrios desarrollados, céntricos y suburbanos, donde los residuos se recogen de forma más consistente, así como en zonas de bajos ingresos donde la recogida es menos frecuente, proporcionada por recolectores de residuos subcontratados y, en algunos casos, inexistente. En contraste con la limpieza y las características estéticas del espacio público en los barrios de clase media y alta, los vertederos informales y la basura suelta son una escena típica en los barrios más carenciados.

Inteligencia colectiva: un método para entender la complejidad de la GRS

La inteligencia colectiva permeó nuestro proceso de aprendizaje en dos aspectos. Por un lado, las técnicas de investigación/acción comunitaria ocuparon un lugar preponderante para el aprendizaje. Como organización intensiva en investigación, teníamos recursos de conocimiento disponibles que habrían proporcionado suficiente información "para conocer" el problema sin interactuar estrechamente con las partes interesadas.

El método IC nos desafió a generar conocimiento que emergió del locus central del problema y a través de las voces y experiencias de las personas. Por lo tanto, las técnicas de investigación fueron una herramienta para mejorar el proceso de aprendizaje colectivo en lugar de fuentes de conocimiento definitivas.

El proceso de IC nos ayudó a abordar una pregunta epistemológica fundamental sobre quién tiene conocimiento válido y quién cuenta como un actor informado. Todas las voces fueron consideradas como informadas; cada parte interesada aportó un nivel de experiencia propio al proceso. Éramos conscientes de posibles sesgos debido a la organización que representamos; por lo tanto, en la búsqueda de articular un portafolio de soluciones, la IC nos ayudó evitar entrar al territorio como "expertos en desarrollo".

La IC ayudó a definir y mapear el problema más integralmente. En la República Dominicana, la cuestión de GRS tiene sus "sospechosos habituales" (agentes generalmente vistos como expertos/as en el tema y partes interesadas clave), pero el mapeo del problema a través de IC enriqueció el proceso con un enfoque más amplio para incluir a otros actores no tan visibles pero igual de relevantes.

Realizamos entrevistas y grupos focales con el sector privado, ONGs, expertos/as en el tema, autoridades municipales, organizaciones comunitarias de base, líderes comunitarios y miembros de la comunidad en dos de los barrios más afectados en GSD: Los Tres Brazos y Domingo Savio. Como parte de la iniciativa, diseñamos un prototipo de gamificación para medir el conocimiento de los jóvenes sobre GRS, a ser pilotado con estudiantes de secundaria. Se diseñó un mapathón, una herramienta para que los ciudadanos identifiquen vertederos informales a través de sus teléfonos inteligentes, aunque no fue implementado.

Gestión de residuos sólidos: patrones emergentes

En el proceso, varios patrones importantes emergieron. Aprendimos que los esfuerzos anteriores para mejorar la GRS en las comunidades de las riberas del Rio Ozama habían logrado mejoras limitadas. Al preguntarles, los miembros de la comunidad afirman sentirse excluidos de los procesos de toma de decisiones. Los gobiernos municipales señalaron limitaciones financieras y logísticas, mientras que en el sector privado expresan temor de que la GRS constituye un área gris institucional muy compleja.

Las observaciones empíricas sugirieron que el problema tenía además un aspecto cultural, profundamente arraigado en décadas de prácticas sociales de GRS inadecuada (eje., lanzar basura en la calle) que difícilmente se desaprenden con intervenciones a corto plazo. Inferimos que el estado actual de la GRS estaba en la intersección de una inadecuada gobernanza espacial, inercia institucional y prácticas socioculturales en todos los niveles.

Gobernanza espacial y desigualdad en el Gran Santo Domingo

La gobernanza espacial es una serie de "procesos políticos que articulan y legitiman los cambios urbanos y territoriales… una herramienta para redistribuir, ordenar y controlar el uso del espacio".

En el GSD, aunque la generación de residuos es una actividad colectiva, la carga de su solución descansa actualmente en los gobiernos municipales. Además, la distribución espacial en GSD exhibe una palpable desigualdad social: una configuración del espacio suburbano de clase media frente a barrios empobrecidos en las periferias de la ciudad. Así, la IC fue fundamental para acentuar que actualmente la gobernanza es una cuestión de quién ocupa qué espacio.

Si bien en términos prácticos la GRS ineficiente es una responsabilidad municipal, el enfoque de IC reveló una serie más matizada de problemas. Por un lado, los agentes (gobiernos locales, sector privado, hogares e individuos) perciben funciones difusas y contradictorias, y la toma de decisiones territoriales es en gran medida unilateral cuando se trata de GRS. Por el otro, la situación actual de la GRS refleja prácticas culturales (institucionales e individuales) que refuerzan la dispersión y la exclusión.

Cultura y GRS

Cultura, en este contexto definida como "un repertorio o 'kit de herramientas' de hábitos, habilidades y estilos a partir de los cuales las personas construyen estrategias de acción", emergió como un elemento significativo en la GRS, y es importante en nuestro análisis porque la generación y disposición de residuos operan dentro de una ecología de las prácticas sociales.

El aprendizaje nos ayudó a desafiar el discurso dominante acerca de GRS, que se centra esencialmente en preocupaciones técnicas, financieras y ambientales, pero que en gran medida ignora las prácticas institucionales, comunitarias e individuales. La cultura impregna los ámbitos político e institucional, impactando la subjetividad de cómo las personas se apropian del espacio físico y perciben su sentido de pertenencia en el mismo.

Nuestros hallazgos

1) La GRS es generalmente visto como un asunto gubernamental/municipal. Sin embargo, el problema es multifacético, con responsabilidades en lo institucional, comunitario y doméstico/individual, y con diversos grados de poder de decisión.

2) Los discursos contradictorios sobre las soluciones al problema de la GRS tienden a contribuir a la inercia institucional, dando lugar a una respuesta nacional desarticulada y fragmentada.

3) La ausencia de política o el estancamiento de la misma puede convertirse en un modo de facto de formulación de política municipal. Para GRS, la permisividad frente a las prácticas perjudiciales al medioambiente podría constituir las reglas difusas y no escritas por las que todos los actores se rigen.

4) La cultura es un mediador en la GRS, reproduciendo comportamientos socialmente validados, especialmente en el contexto de prácticas desordenadas y de larga data. Actividades perjudiciales para el medioambiente como arrojar basura en cualquier lugar, la cultura parece anular los efectos penalizadores de la normativa, por no aplicarse o por ser impráctica.

5) El discurso sobre políticas de GRS está impregnado de un lenguaje de estratificación social que permea la narrativa pública, lo que impacta negativamente en la cohesión social de la ciudad. Los barrios marginados han llegado a esperar un servicio de menor calidad que los de los sectores de clase media. Estos marcadores sociales también se refuerzan a través de la respuesta de los gobiernos locales a las demandas de las comunidades, a menudo perpetuando la idea de que los pobres son ciudadanos de segunda categoría.

6) La confianza y la cooperación parecen haberse erosionado en algunos de los barrios marginados del GSD, por estas comunidades sentirse olvidadas y desatendidas. La IC permitió a los participantes articular más concretamente cómo perciben su capital social como de menor valor en comparación con otros actores. 

Perspectivas y lecciones aprendidas

Un aprendizaje clave es que, si bien el marco de IC emplea varias metodologías de investigación/acción conocidas, su relevancia radica en el proceso a través del cual se organiza un proyecto y en cómo se articulan todas las piezas (personas, herramientas, recursos). El proyecto depende de la intención y el sentido de pertenencia colectivos, basada en la premisa de "ser más inteligentes juntos".

La gobernanza espacial para la GRS debe estar consciente de la pobreza urbana y de cómo la inequidad del capital espacial influye en la prestación desigual de servicios. La formulación de políticas inclusivas puede fomentar el capital social. Una buena GRS requiere cambio sistémico a todos los niveles de gobernanza: los patrones de consumo individuales, los mecanismos de financiación de los gobiernos locales, la formulación de políticas sociopedagógicas, porque en lo que respecta a GRS, los hábitos insostenibles son están presentes en todos los estratos socioeconómicos.

Para el laboratorio de aceleración del PNUD en la República Dominicana, la IC nos ayudó a iniciar conversaciones más significativas en los lugares donde el problema de GRS es más crítico, facilitando una comprensión más profunda del panorama y ampliando las perspectivas de los participantes sobre el problema.

Estos hallazgos informarán nuestro enfoque para apoyar a los actores gubernamentales y locales, a medida que se implementa Rescate Ozama, una plataforma multisectorial que tiene como objetivo articular la prevención, la educación y las soluciones sostenibles al problema de GRS en el GSD. También que las lecciones aprendidas sirvan para un trabajo mejor articulado en el resto del país.

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