Prevenir desde la zapata para salvar vidas y proteger la ciudad

Puerto Plata se considera una provincia de alto riesgo sísmico. Foto: Emiliano Larizza para PNUD R.D.

Ayuntamientos, ingenieras e ingenieros, sindicatos de maestros constructores y organizaciones de la sociedad civil han unido sus esfuerzos para mejorar la resistencia de las edificaciones de Puerto Plata ante los terremotos, en un proyecto ejecutado por el PNUD, con el financiamiento principal de la Comisión Europea.

En Puerto Plata, una provincia con alto riesgo sísmico, el 70% de las edificaciones son informales, de acuerdo con estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La mayoría de estas construcciones están habitadas por familias de escasos recursos que sin dinero para pagar los servicios de profesionales de la ingeniería y la arquitectura, y contratan maestros constructores que no siempre están en capacidad de levantar una estructura segura.

Datos del proyecto

  • Según estimaciones del PNUD, el 70% de las edificaciones de Puerto Plata son informales.
  • Como parte del proyecto “Comunidades Resilientes a Sismos y Tsunamis en Puerto Plata” se ha formado 200 maestros constructores y 30 profesionales de la ingeniería y la arquitectura para hacer edificios, tanto formales como informales, más resistentes.
  • El 70% de los ingenieros y arquitectos que cursaron el diplomado en Puerto Plata están vinculados a la construcción de los nuevos centros educativos que el Gobierno inició en 2013, lo que garantiza mejores niveles de seguridad.
  • Como parte del diplomado, se asesorarán de manera gratuita a más de 150 familias de bajos recursos que están iniciando la construcción o ampliación de sus viviendas.

Con el objetivo de salvar vidas y salvaguardar la infraestructura de los municipios de la provincia, el PNUD, con el financiamiento principal de la Comisión Europea, ha ejecutado el proyecto  “Comunidades Resilientes a Sismos y Tsunamis en Puerto Plata”, a través del cual se ha formado 200 maestros constructores y 30 profesionales de la ingeniería y la arquitectura para hacer edificios, tanto formales como informales,  más resistentes.

Los profesionales de ingeniería y la arquitectura han tomado un diplomado en construcciones sismo resistentes en alianza con el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Los talleres a personal de los ayuntamientos han sido impartidos por ingenieras e ingenieros previamente capacitados. Se espera que ambos procesos de formación también se ofrezcan en el Gran Santo Domingo.

La intervención del PNUD y de la Comisión Europea se basa en la idea de que los cimientos de una cultura de prevención tienen su inicio en las manos y en las cabezas de  los ingenieros, arquitectos, maestros constructores y obreros que levantan las paredes de los hogares, las escuelas, los hospitales y los edificios de servicios públicos y privados que juntos forman las infraestructuras de las ciudades.

Si estos cimientos fallan, los terremotos pueden convertirse en tragedias mayúsculas, que cuestan miles de vidas trayendo dolor a las familias y la destrucción de las edificaciones que se han levantado a costa de décadas de sacrificios individuales y colectivos para formar la ciudad.

En septiembre 2003, con el colapso de varias escuelas durante un terremoto moderado de 6.5 en la escala de Richter, que afortunadamente ocurrió en la madrugada, y no mientras los niños y niñas tomaban clases, Puerto Plata tuvo una advertencia de cuán devastadora puede ser la tragedia si no se construyen edificaciones sismo resistentes en una provincia de alto riesgo sísmico. Sin embargo y a pesar de los señalamientos de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica (ONESVIE), las escuelas que colapsaron se reconstruyeron replicando las mismas condiciones de vulnerabilidad. No fue sino hasta después del devastador terremoto de Haití en 2010 que se aprobó el nuevo Reglamento  para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras (Decreto no. 201-11).

La mayoría de estas construcciones están habitadas por familias de escasos recursos que contratan maestros constructores que no siempre están en capacidad de levantar una estructura segura. Foto: Emiliano Larizza para PNUD R.D.

Construir la resiliencia con todos los actores

Para empezar a construir con solidez también  se necesita que los ayuntamientos, las autoridades nacionales y la sociedad civil impulsen políticas públicas que fomenten las buenas construcciones, refuercen aquellas que lo requieran, den seguimiento a los edificios y eduquen a la ciudadanía sobre los riesgos a los que está expuesta y las formas de prevenirlos, lo que requiere grandes consensos, explica el coordinador del proyecto “Comunidades Resilientes a Sismos y Tsunamis en Puerto Plata” por el PNUD, Dennis Funes.

En 2012 el PNUD realizó un proceso de incidencia política con las autoridades municipales y provinciales de Puerto Plata que se tradujo en la firma de la "Declaratoria de Puerto Plata". Este documento firmado por siete alcaldes y la gobernadora de la provincia establece el compromiso de incluir presupuesto y gestionar proyectos para la reducción de riesgos de desastres.

Gracias a las estrategias de incidencia y a la formación a profesionales y obreros de la construcción y con las autoridades apoyadas por la Comisión Europea, el 70% de los ingenieros y arquitectos que cursaron el diplomado en Puerto Plata están vinculados a la construcción de los nuevos centros educativos que el Gobierno inició en 2013, lo que garantiza mejores niveles de seguridad.

Los niveles de seguridad de las edificaciones de la provincia también se refuerzan con la formación para maestros constructores que sirve tanto a aquellos que trabajan en el sector formal,  que pueden llevar a la práctica los requerimientos de los ingenieros y arquitectos con mayor precisión –tal es el caso de las escuelas públicas-, como en el sector informal, en el que pueden construir minimizando riesgos para la vida de las familias que no pueden pagar a un ingeniero o arquitecto. Como parte del diplomado, se asesorarán de manera gratuita a más de 150 familias de bajos recursos  que están iniciando la construcción o ampliación de sus viviendas.

El maestro constructor Carmelo Henríquez quien ha sido capacitado a través del proyecto, resalta como no solo ha fortalecido sus conocimientos técnicos, sino que también ha comprendido la importancia de su trabajo para preservar su vida y la de otras personas.

“He aprendido a concientizarme más y a reconocer que en el área de la construcción uno debe asegurar tanto la vida de uno como la vida de las personas que van a vivir en esa vivienda. En ese sentido concientizado primeramente y agregarle que con  el conocimiento que he conseguido, he mejorado la calidad de mi trabajo”, dice Henríquez, miembro de un sindicato de 123 miembros.

La ingeniera Andrea Franjul destaca que a los maestros constructores se les ha capacitado en las normativas actuales de construcción sismo resistente elaboradas por Obras Públicas para que puedan hacer las construcciones informales con la mayor seguridad posible a familias de bajos recursos que no pueden pagar los servicios de un ingeniero, y también para reconocer cuando una decisión en materia de construcción está por encima de sus conocimientos y necesitan la asesoría de un ingeniero u otro técnico o profesional especializado.

Según Franjul, a mediano plazo, el objetivo de las capacitaciones y de la incidencia con síndicos y sociedad civil es entregar carnets a todos los maestros constructores para que tanto las familias de escasos recursos como los ingenieros que contratan sus servicios, tengan un personal de calidad, en un mecanismo conjunto entre los ayuntamientos y Obras Públicas.

El síndico de Imbert, Valentín Hernández, explica que el ayuntamiento que encabeza se involucró, contactó a los sindicatos de maestros constructores quienes pasaron la información a sus miembros y así empezó a tejerse una red que sirve de base no solo a la formación, sino a la tarea de sensibilizar a los maestros constructores sobre su rol en la preservación de vidas de personas de la comunidad.

La próxima etapa en Imbert, según Hernández, es promover una resolución en la Sala Capitular, para que las regidoras y los regidores decidan cómo regular la práctica de los maestros constructores, de forma que los edificios sean más seguros.

Esta formación no solo es útil para que la población sobreviva a  terremotos, sino también a tormentas y ciclones, y se tomen en cuenta riesgos como el manejo de la electricidad, del gas y las tuberías de agua.  

“Lo que ha probado este proyecto es que a pesar de las limitaciones económicas, si concientizamos a la sociedad civil, a los constructores, a las autoridades, a los medios de comunicación e informamos bien a la sociedad en general, podremos construir ciudades más resilientes a los fenómenos naturales y así evitar que los desastres frenen el desarrollo de nuestros pueblos”, subraya Funes.

Voluntarios y prevención

 Como parte del proyecto, se ha capacitado a 50 rescatistas para mejorar la capacidad de respuesta a situaciones de emergencia después de un sismo o un tsunami. Foto: Benjamín Pérez Espinal para PNUD R.D.

Como parte del proyecto “Comunidades Resilientes a Sismos y Tsunamis en Puerto Plata” se ha capacitado a 50 rescatistas para mejorar la capacidad de respuesta a situaciones de emergencia después de un sismo o un tsunami.

Las voluntarias y los voluntarios han sido formados en primeros auxilios, Sistema de Comando de Incidentes, Clasificación de Víctimas (Triage) y del uso de equipos de primera respuesta.

Los talleres se han realizado en colaboración con la Defensa Civil, la Cruz Roja y de cuerpos de bomberos, gracias al proyecto “Comunidades Resilientes a Sismos y Tsunamis en Puerto Plata” que ejecuta el PNUD, valorado en 862.6 millones de euros, con el financiamiento principal de la Comisión Europea, y el apoyo de ANESVAD, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y la UNESCO.

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