La luz que transformó la vida de trece comunidades rurales dominicanas

El proyecto ha mejorado el acceso a la información pues tienen más posibilidades de mantenerse comunicados a través de televisores, radios, computadores. Foto: Riamny Méndez/PNUD R.D.

Santo Domingo, República Dominicana.- Para que la luz llegara a sus casas, tuvieron que abrir caminos entre montañas tan repletas de verde como de dificultades. Quitaron y rompieron piedras que duplicaban el peso de varios hombres, recorrieron lomas tan empinadas que daba la impresión de que emprendían la locura de caminar en sentido completamente vertical, pero la gente de montaña conoce incluso las curvas escondidas de las sierras y las cordilleras, y llegaron junto a los técnicos hasta las fuentes de agua que sirven de base a las hidroeléctricas que han mejorado sus vidas.

“Nosotros empezamos a organizar las comunidades desde el primer día y hasta empezar a hacer los estudios de lugar, luego empezamos a hacer reuniones con la comunidad, con las casas que iban a ser beneficiarias y los miembros que íbamos a estar en el proyecto y así nos integramos en brigadas de trabajo”  explica Vitelio de Jesús Torres, residente en Cenoví, una de las comunidades beneficiarias del programa.

Objetivos del proyecto

  • El Programa de Electrificación Rural Basado en Fuentes de Energías Renovables (PER Renovables) se propuso: Contribuir con el desarrollo de las zonas rurales pobres de República Dominicana, mediante la electrificación sostenible y el aprovechamiento de diferentes formas de energía renovable, mejorar la calidad de vida de las personas y reducir la dependencia del petróleo.
  • Se inscribe en la iniciativa Energía Sostenible para Todos que impulsa Naciones Unidas en zonas rurales y marginales de todo el mundo.


Este proceso de organización de la población en el trabajo de construcción de las microhidroeléctricas se vivió en las trece comunidades rurales aisladas del sistema eléctrico nacional que se beneficiaron del Programa de Electrificación Rural en República Dominicana basado en fuentes de energías renovables (PER Renovables) ejecutado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el financiamiento principal de la Unión Europea y el apoyo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), la Dirección General de Cooperación Multilateral (DIGECOOM), la Unidad de Electrificación Rural y Suburbana (UERS), y las ONG socias.

El trabajo en equipo tuvo como resultado el empoderamiento de hombres y sobre todo de mujeres de la comunidad que como Luisa Corniel, de La Peonía en la provincia de Santiago Rodríguez, son lideresas del cambio y transmiten a su gente la fe de que se puede aspirar a una vida mejor.

“Eso fue un trabajo excelente que se hizo, en la comunidad trabajamos muchísimo, tanto las mujeres, cuando teníamos que ayudar en lo que fuera ayudábamos, como los hombres; las mujeres nos íbamos al río a cocinarle a los hombres y eso fue algo que fue muy amoroso de parte y parte”, enfatiza Luisa Corniel.

Con su trabajo y su liderazgo Corniel contribuyó a que su comunidad diera un paso para mejorar su calidad de vida en un contexto de pobreza y marginación estructural que azota a la zona rural dominicana, especialmente a los habitantes de las montañas. En la República Dominicana, la pobreza rural es del 51%, un 11% más alta que el promedio de la pobreza nacional, y la situación se hace aún más difícil para los habitantes de comunidades de montaña, que con frecuencia están desconectados de las redes de servicios públicos, como carreteras, sistemas de agua potable y escuelas.

La electricidad genera algo más que luz en las noches

La llegada de la electricidad a las comunidades mejoró la salud de las familias que han dejado de utilizar lámparas de queroseno y cuaba que generan vapores. Foto: Emiliano Larizza para PNUD R.D.

Para enfrentar este contexto de carencias y aislamientos se elaboró un proyecto integral que no solo contemplara la instalación de un sistema hidroeléctrico sino mejorías integrales en la calidad de vida de la gente.

“El proyecto es integral pues se tomó en cuenta la producción de energía, el cuidado al medio ambiente, las necesidades sociales, las tradiciones de organización y trabajo cooperativo de las comunidades,  y también la generación de ingresos con el apoyo a pequeñas microempresas” explica el coordinador del PER por el PNUD, Smerlin Paulino.

PNUD y electrificación rural en RD

  • Por más de 18 años el PNUD ha trabajado en la promoción de energías renovables a través del PER Renovables y del Programa de Pequeños Subsidios (PPS).
  • La institución ha instalado 23 pequeñas micro centrales hidroeléctricas y ha beneficiado a más de 3,000 familias en todo el país.
  • Estos programas promueven el acceso y uso de fuentes de energía renovables en comunidades rurales marginales, apoyan el desarrollo de empresas comunitarias basadas en el uso sostenible de la energía renovable y consolidan la articulación entre comunidades – gobiernos locales e instancias gubernamentales que inciden en la gestión de la electricidad.

La llegada de la electricidad a las comunidades mejoró la salud de las familias que han dejado de utilizar lámparas de queroseno y cuaba que generan vapores que a corto plazo producen daños como la alteración de olores y sabores y a largo plazo daños neurológicos y renales.

“Aquí la gente se aluzaba con estilla de cuaba, con estillas de los pinos de la loma y después la gente se basó en velas de los colmados y esa es la luz que estamos utilizando, velas de los colmados”, contaba Máximo Lara, del Montazo, en la provincia de Azua, antes de que se terminara de instalar el sistema hidroeléctrico.

Los sistemas de producción de energía limpia han implicado, además, un ahorro para las familias. Antes de la instalación del sistema en La Cabirma,  en promedio, cada hogar gastaba alrededor de RD$300 pesos mensuales, en lámparas, velas o mantenimiento de paneles, entre otros. Actualmente la factura eléctrica por hogar es de RD$200 pesos, un 30% menos.

También ha mejorado el acceso a la información y el uso de electrodomésticos, pues tienen más posibilidades de mantenerse comunicados a través de televisores, radios, computadores y pueden utilizar equipos como lavadoras, neveras y licuadoras, lo que ha mejorado la calidad de vida de las mujeres, quienes tradicionalmente hacen el trabajo doméstico.

 "Uno prendía la cuaba y que tenía que llevarla la ropa se le dañaba toda del humo de la cuaba y se tenía que ir al río y cuando se cerraba por camino malo uno se caía con todo y ropa”, comenta Juana Durán, de La Peonía en Santiago Rodríguez.

 Se ha apoyado el establecimiento de 3 iniciativas microempresariales que hacen uso de la energía generada por las hidroeléctricas. Foto: Riamny Méndez - PNUD R.D.

En La Peonía, gracias a la generación de electricidad se instaló una microempresa comunitaria para que las familias puedan abastecerse de productos básicos, incluyendo embutidos y quesos. El negocio se hizo con aportes económicos y con el trabajo voluntario de gente de la comunidad.

“Tenemos ya un negocio asociativo también que ya tenemos todos los productos básicos que teníamos que bajar a La Piña a ir a comprarlos y ya los tenemos en nuestra comunidad”, dice Julio Alcántara, quien asumió la dirección del colmado.

Aporte al país

Pero la sostenibilidad, no solo de la hidroeléctrica, sino de todo el cambio logrado en la comunidad depende del buen manejo de las cuencas, lo que tiene implicaciones tanto para las personas beneficiarias como para todo el país.

Paralelamente a la instalación de los sistemas hidroeléctricos de La Cabirma y La Canastica-La Peonía, las comunidades han realizado jornadas de reforestación en las micro cuencas utilizadas para mantener estas centrales, y han creado brigadas de vigilancia para la prevención y control de incendios forestales, lo que ha incrementado la cobertura boscosa y por ende la estabilidad de los caudales.

El cuidado que estos pobladores de las montañas dan a las fuentes, ayuda a mantener el abastecimiento de agua en las zonas urbanas, especialmente en Santiago de los Caballeros, la ciudad más importante de la región Norte de la República Dominicana.

“Se ha estado reforestando la cuenca de la cañada del Naranjito que es una de las cuencas enlazada con río de La Cabirma y están reforestado la brigada de medio ambiente que está encargada y nosotros mismos los usuarios de la luz y en cierto tiempo también se invitan a los estudiantes de la comunidad”, enfatiza Nelsy Reyes de Cenoví.

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