19 de agosto: Un día para reconocer y agradecer a los héroes y heroínas silentes de la República Dominicana | Ana María Pérez C.

18 ago 2017

 El Día Mundial de Asistencia Humanitaria es la ocasión para reconocer y agradecer a un sinnúmero de valientes, hombres y mujeres de buena voluntad. Foto: Benjamín Pérez Espinal para PNUD R.D.

El 19 de agosto de 2003, la sede de las Naciones Unidas en Bagdad sufrió un atentado en el que murieron 22 personas. Antes de esta fecha y desde entonces, muchas otras personas han perdido la vida en el ejercicio de su trabajo humanitario. Por este motivo, en diciembre de 2008 la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió conmemorar esta fecha como el “Día Mundial de la Asistencia Humanitaria” y así rendirles un merecido homenaje.

Es propicia la ocasión para reconocer y agradecer a un sinnúmero de valientes, hombres y mujeres de buena voluntad, de ejemplar e inspiradora actitud, por su solidaridad y generosidad, por su humanidad.

Nos referimos a los trabajadores y trabajadoras humanitarias que en República Dominicana, bajo el más completo anonimato, son garantes de los derechos de las personas antes o después de ser afectadas por los desastres; son héroes y heroínas que incondicionalmente, “llueva, truene o ventee”, mañana, tarde, noche, un día tras otro, dejan a un lado sus familias, sus intereses personales, sus noches, su descanso, para estar en la primera línea de la respuesta, asegurando la asistencia y protección de las personas, respondiendo a sus necesidades de alimentación y refugio, todo ello con base en el respeto de los derechos humanos.

Un alerta verde, amarilla, roja; la más feroz tormenta en la hora más inesperada; el lugar  más inhóspito y alejado, nada, absolutamente nada, impide que éstos héroes y heroínas silentes de distintas organizaciones se dispongan a emprender la hazaña de salvar vidas, brindar asistencia a la salud, ofrecer agua y alimentos, albergue seguro, a cada una de las personas afectadas sin discriminación alguna, priorizando la protección de grupos vulnerables, como niños, niñas y adolescentes, mujeres embarazadas, personas con necesidades especiales, personas viviendo con VIH/SIDA; así como para asegurar la protección de los medios de vida, garantizar la protección social, recuperar la agricultura, las vías y demás infraestructuras vitales, y demás acciones relacionadas con la recuperación post desastre.

Las inundaciones en la provincia de Monte Cristi a finales de 2016, sólo para citar un hecho reciente, dejaron más de 30,100 personas afectadas y daños públicos y privados estimados en 4,390 millones de pesos dominicanos. Se calcula que 1,322 viviendas,  12 establecimientos educativos, 25 obras de infraestructura vial y cerca de 40 obras hidráulicas sufrieron averías. Además, en toda la región Noroeste, se perdieron 99,000 tareas de cultivos y sobrevino un importante deterioro ambiental debido a que se aceleró la erosión y la sedimentación de ríos y canales de agua[i].

Durante la crisis, la respuesta y la recuperacion, el Estado tiene la obligación de proveer la ayuda humanitaria, respetando y protegiendo los derechos humanos de la ciudadanía y de toda persona en su territorio[ii].  El rol de los trabajadores y trabajadoras humanitarios es clave para canalizar la asistencia humanitaria y el Estado garantice el derecho a la ayuda humanitaria y la protección.  

Sirva también este día para reflexionar sobre todo lo que falta por hacer para prevenir los impactos de los desastres, para reducir la vulnerabilidad de las personas y para hacer de la República Dominicana un país más resiliente.


 

[i]  Plan de Recuperación por las inundaciones del 2016 en la Provincia de Monte Cristi.

[ii]  Directrices Operacionales del Comité Permanente entre Organismos (IASC) sobre la protección de los derechos humanos en situaciones de desastres naturales. “Protección de las personas afectadas por los desastres naturales”.