Ecosistemas forestales: recurso clave en la lucha contra el cambio climático | Mario Peiró

22 mar 2017

 Garantizar un estado saludable de los ecosistemas forestales y su manejo sostenible debería ser una de las prioridades nacionales. Foto: Mario Peiró - PNUD RD.

El 21 de marzo se celebró el día internacional de los bosques. Estos ecosistemas cubren cerca de un 31% de la superficie terrestre del planeta, albergan un 80% de la biodiversidad mundial y son un ecosistema del cual dependen unos 1.600 millones de personas[1]. Pero, a pesar de su importancia, la pérdida a nivel global de bosques entre los años 2000 y 2010 fue de 5.2 millones de hectáreas anuales, lo que equivale a perder la superficie de un campo de fútbol cada segundo[2].

Los bosques están directamente relacionados con el cambio climático, pudiendo actuar como sumideros de dióxido de carbono (CO2), retirándolo de la atmósfera, principalmente mediante la fotosíntesis como mecanismo de secuestro.  Sin embargo, la deforestación, degradación y quema de bosques devuelve el CO2 a la atmósfera, contribuyendo durante este proceso con la emisión de más del 18% de este gas de efecto invernadero a nivel global[3].

La conservación de los ecosistemas forestales genera un doble impacto, ya que evita emisiones de CO2 y aumenta nuestra resiliencia a los efectos adversos del cambio climático al protegernos de eventos naturales extremos, regular el ciclo hidrológico, evitar la desertificación, garantizar la seguridad alimentaria y proveernos de diversos servicios ecosistémicos y medios de vida.

 

Figura 1. Cambio en la superficie forestal por región para el período 1990 – 2015. Fuente: Banco Mundial.

Si desglosamos los datos por región, América Latina y el Caribe ocupa el segundo lugar (detrás de Europa y Asia central) en superficie forestal, albergando aproximadamente un cuarto del total mundial. Sin embargo, desde 1990 la región ha perdido casi un 10% de su superficie forestal, convirtiéndola en la segunda región con más pérdida en el planeta.

En 2012, República Dominicana contaba con 39,2% de superficie forestal, valor cercano al promedio de Latinoamérica y el Caribe (46.4%[4]). Es importante destacar los esfuerzos del país por reorganizar y proteger este sector, que ha tenido como resultado un aumento de los bosques del 32,9% en 2003 al 39,2% en 2012 (contra la tendencia regional) y la reciente creación de la Unidad Coordinadora de Proyectos de Desarrollo Agroforestal. Sin embargo, es preciso complementar el aumento de la superficie con una mejor gestión de los recursos forestales, sin olvidar que éstos comprenden una gran complejidad y biodiversidad, y que no pueden ser sencillamente sustituidos por plantaciones de una sola especie.

Garantizar un estado saludable de los ecosistemas forestales y su manejo sostenible debería ser una de las prioridades nacionales, ya que, como proveedores de bienes y servicios ambientales, su valor va mucho más allá de los beneficios económicos calculables en un determinado momento.

Para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo la conservación de los ecosistemas forestales es un pilar fundamental para lograr el desarrollo sostenible. El agotamiento de los recursos naturales trasciende la dimensión exclusivamente medioambiental, ya que eventualmente puede convertirse en un catalizador de conflictos socioeconómicos como describió Garret Hardin en 1968 en su Tragedia de los Comunes.

[1] Naciones Unidas: Objetivos de Desarrollo Sostenible.

[2] FAO.

3 World Resources Institute.

[3] UNSTATS.

 

Elaboración propia a partir de los datos publicados en el ‘’Estudio de Uso y Cobertura del Suelo, 2012’’ del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. via GIPHY