Mapas de microzonificación sísmica: un conocimiento que salvará vidas | Ana María Pérez C.

13 oct 2015

 Este año el lema central es “Conocimiento para la vida” y aborda la forma en que el conocimiento comunitario puede evitar que ocurran desastres. Foto: Romel Cuevas para PNUD R.D.

La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 13 de octubre como el Día Internacional para la Reducción de los Desastres para promover una cultura mundial de reducción del riesgo que incluya la prevención, mitigación y preparación ante desastres.

Cada año es dedicado a una temática particular para aumentar el grado de sensibilización y movilizar al público. Este año el lema central es “Conocimiento para la vida” y aborda la forma en que el conocimiento comunitario puede evitar que ocurran desastres.

Es un llamado a la ciudadanía y a los gobiernos a establecer comunidades y naciones más resilientes a los desastres, haciéndose eco del Marco de Sendai que demanda que en el diseño y ejecución de políticas, planes y normas, sean tomados en cuenta los conocimientos y prácticas de las comunidades sobre la reducción de riesgos.

Si se desea lograr una verdadera resiliencia en las comunidades y una considerable reducción del impacto de los desastres, el conocimiento geocientífico debe adecuarse a las condiciones geográficas locales y estar al alcance de las instituciones y comunidades para que sean capaces de integrarlo en sus dinámicas y prácticas tradicionales de reducción de riesgos.

La historia geológica de la Republica Dominicana señala un pasado con actividad sísmica importante debido, principalmente, a la presencia de dos sistemas de fallas  que atraviesan la isla y que han generado sismos superiores a 8 grados en la escala de Richter.

No obstante, en nuestra experiencia en el terreno percibimos que algunas comunidades, sus autoridades y ciudadadanía parecen tener poca conciencia del riesgo sísmico, y hasta observamos un aparente sentimiento de seguridad o de vivir en un país sin riesgo a terremotos. Los pequeños sismos que de vez en cuando se sienten en algunos lugares del país, apenas logran despertar el interés en la preparación frente a estos eventos.

Es innegable que para reducir los posibles daños que un eventual terremoto pudiera generar, debemos conocer bien el fenómeno y sensibilizar a las autoridades locales y a la ciudadanía para que conozcan y tengan conciencia de la realidad sísmica en la que vivimos y cómo debemos prepararnos.

Atendiendo a esta imperiosa necesidad, con el financiamiento principal de la Comisión Europea, el Servicio Geológico Nacional y el PNUD trabajan conjuntamente para que 8 ayuntamientos de la República Dominicana, que concentran más de un tercio de la población, cuenten en los próximos días con una microzonificación sísmica, cartografía que resulta de un estudio que analiza el tipo de suelo existente en una zona (arcilloso, rocoso, arenoso) y su comportamiento frente a un sismo.

Junto a estos estudios que beneficiarán a los cinco municipios del Gran Santo Domingo y a los tres municipios costeros de la Provincia de San Cristóbal, serán fortalecidas las capacidades de estos ayuntamientos mediante la apropiación de dicho conocimiento para la regulación y gestión del planeamiento urbano, uso del suelo y ordenamiento del territorio. Además, los Comités municipales de prevención, mitigación y respuesta contarán con sus planes municipales de emergencia y de contingencia frente a sismos y tsunamis.

Este conocimiento técnico-científico en manos de autoridades y ciudadanos de  cada municipio, será fundamental para conocer cómo reaccionarían las construcciones ante un terremoto y para adoptar medidas preventivas adecuadas para cada zona, según sea el tipo de suelo.

El conocimiento sobre la amenaza sísmica al alcance de ayuntamientos y de sectores comunitarios expuestos al riesgo sísmico, asumida y aplicada adecuadamente, contribuirá con la reducción del riesgo sísmico del país, y sin duda alguna salvará muchas vidas.  

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