El desafío de erradicar la pobreza extrema en República Dominicana | Paola Caram

05 may 2015

 Fuente: Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, R.D.

En el año 2000, la República Dominicana asumió el compromiso de incorporar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en sus políticas públicas. Desde entonces, en mayor o menor medida, las acciones e intervenciones de los gobiernos, de muchas ONG y de la comunidad internacional en el país han dirigido sus esfuerzos a cumplir con el desafío.

Pero, en algunos casos, los resultados de estos esfuerzos no se han traducido en avances significativos hacia la consecución de los ODM, cuyo plazo se cumple en diciembre de 2015. El Gobierno y la sociedad civil deben aunar esfuerzos para definir, en el marco de las prioridades de desarrollo nacionales, cómo acelerar la reducción de la desigualdad y el cumplimiento del ODM 1: “Erradicar la pobreza extrema y el hambre”.

Varios factores han influido en que no se haya logrado completamente el ODM 1, entre ellos, el impacto negativo de la crisis bancaria y financiera interna de 2003-2004, agravada por el alza de precios de los combustibles y los alimentos producto de la crisis económica y financiera internacional de 2008-2009. Como resultado, 1.5 millones de dominicanos cayeron en la pobreza, -600 mil de éstos en pobreza extrema- en el período 2003-2004, de acuerdo con cifras del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD).

¿Cuánto avanzamos? ¿Cuánto nos falta?

En 2004, el país inició un proceso de crecimiento económico y estabilidad impulsado por la transformación de su base económica y la diversificación de sus exportaciones. Mejoras en el clima de negocios facilitaron el comercio internacional y fomentaron el crecimiento de las exportaciones (Banco Mundial, 2015).
Desde la crisis de 2003 hasta la fecha, un 13.8% de la población salió de la pobreza moderada y un 6.6% de la pobreza extrema, según el MEPyD.
Las políticas públicas implementadas por el Gobierno, incluyendo el Sistema de Protección Social y las intervenciones acompañadas desde el PNUD, han surtido un efecto importante en la reducción de la pobreza, y en la prevención de mayores impactos negativos sobre la condición de vida de la población de menores ingresos. Por ejemplo, a través del Programa Progresando con Solidaridad (PROSOLI), que se apoya desde el PNUD, se ha capacitado a 181,000 familias, de las cuales un 50% se ha integrado al mercado laboral: un 10% con negocios propios y un 40% está en distintas plazas laborales.

A pesar de los esfuerzos y mejoras, para el 2014 la tasa de indigencia se estimó en un 8.6%, tres puntos porcentuales por encima de la meta ODM establecida, que fue de 5.4%.

El reto de la desigualdad y los aprendizajes de cara a la Agenda Post-2015

La desigualdad distributiva es uno de los principales obstáculos para erradicar la pobreza extrema. Datos estimados por MEPyD, muestran que un 43.5% de la población rural es pobre, en comparación con un 32.7% de la población urbana. Además, la proporción del ingreso que perciben los pobres sigue siendo muy baja. Para el 2012, el 20% de la población más pobre recibió apenas un 4.5% del ingreso nacional, un porcentaje muy bajo aunque supera el promedio de la región, 2.9% .

El comportamiento de estos indicadores evidencia que para reducir significativamente la indigencia hay que fortalecer las políticas y acciones orientadas a disminuir la desigualdad dentro de la Agenda para el Desarrollo Post-2015 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que darán continuidad a los ODM.

La experiencia de los ODM demuestra que no solo es necesario establecer objetivos. También son ejes trascendentales para la adaptación a nivel nacional de objetivos claros, el trabajo conjunto de los hacedores de políticas públicas, sociedad civil y ONG; así como el buen uso de instrumentos como el financiamiento tanto público como privado, herramientas de seguimiento y evaluación, y la implementación de sistemas de rendición de cuentas.

Igualmente para el cumplimiento de los ODS debe establecerse una fuerte estructura en donde se indique qué recursos, tecnologías, conocimientos y capacidades se requieren para eliminar la pobreza.

Nota: Las economistas Sibeli Medina y Guillermina Ramírez, del PNUD participaron en la elaboración de este artículo.

PNUD En el mundo

Estás en PNUD República Dominicana 
Ir a PNUD Global

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tobago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe