Más mujeres y más democracia: pero mucho poder por conquistar a 20 años de Beijing | Raissa Crespo

20 mar 2015

 La falta de representación en los espacios de poder contrasta con el hecho de que las mujeres superan en número a los hombres en las bases de los partidos y en el electorado. Foto: Rosa Matos - PNUD R.D.

Este año se cumplen dos décadas desde que 189 países y más de 30,000 activistas de organizaciones no gubernamentales lograran por primera vez, en Beijing,  una Plataforma y Plan de Acción Común a nivel Global para la igualdad de género, la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.            

Se identificaron 12 áreas de especial atención. Entre estas, se destaca la de garantizar la participación igualitaria y activa de las mujeres en la adopción de decisiones para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.  

Hay que reconocer que desde entonces el contexto de las mujeres en la arena política ha mejorado, pero muy lentamente.

Si analizamos los datos del Mapa de Mujeres en la Política de la Unión Interparlamentaria de los últimos 20 años, podemos ver que en 1995 el 11.3% de los puestos legislativos eran ocupados por mujeres. En 2012 esta cifra aumentó a un 20.3% y el año pasado ya había un 21.8% de mujeres parlamentarias, el nivel de representación femenina más alto alcanzado hasta ahora. A este ritmo necesitaríamos 40 años más para alcanzar la paridad.

La situación de la participación política de las mujeres en la República Dominicana ha seguido una trayectoria similar a la global antes y después de Beijing.  En 1994 el porcentaje de mujeres en ambas Cámaras del Congreso era de 10.6%, en 2002 había un 14.3% y actualmente hay un 19.8%.

En  1995 el informe de país preparado para Beijing por el Ministerio de la Mujer señalaba, entre otros puntos, “que se mostraba una persistencia de desigualdades en el acceso al poder y a los procesos de toma de decisiones así como la inexistencia de una política pública que promoviera el avance de la mujeres.”

El actual informe de país muestra un escenario diferente. Hemos tenido grandes avances, sobre todo en aspectos formales como la creación del Ministerio de la Mujer, leyes de cuota, y una Constitución que establece en su Artículo 39 el  principio de igualdad y no discriminación; así como la representación equilibrada de hombres y mujeres en los espacios de toma de decisión.

Sin embargo, a pesar de los avances  y del impulso brindado por Beijing,  la situación de las mujeres políticas de cara a las elecciones generales del 2016 no es muy alentadora. En las próximas elecciones se elegirán  aproximadamente 3,822 cargos de los cuales 1,262 podrían ser ocupados por mujeres si se cumple con la cuota mínima de representación femenina del 33% en las candidaturas electorales establecida por ley.

Esta falta de representación en los espacios de poder contrasta con el hecho de que las mujeres superan en número a los hombres en las bases de los partidos y en el electorado. En las últimas elecciones hemos visto cómo las mujeres constituyen la mayoría del electorado. El 50.8% de quienes votaron en las elecciones presidenciales de 2012 son mujeres. El voto femenino superó al masculino por 75,392 votos.

Algunos resultados preliminares de un estudio de percepción que realizan el PNUD, IDEA Internacional e INTEC apunta a que las personas perciben una participación poco equitativa de mujeres y hombres, y están de acuerdo con el aumento de la cuota del 33% o con la paridad.

A pesar de estas señales, persisten los obstáculos institucionales a lo interno de los partidos y a la hora de tomar decisiones que institucionalicen la igualdad de género en la política.

Debemos reflexionar entonces sobre el rol y las acciones de las colectividades políticas para modificar una situación que es evidentemente inequitativa, y que  perpetúa un modelo construido y dirigido por la óptica masculina. Una democracia no es tal si es incapaz de incluir y representar a más de la mitad de su ciudadanía.  ¡Promovamos más participación de las mujeres para que haya más democracia!

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