Este año, el lema es "Limpiemos nuestros océanos", con el fin de promover la prevención de la contaminación por plástico. Foto: Michelle Rivas - PNUD R.D.

 

¿Te imaginas que cada dominicano y dominicana use y descarte una funda plástica cada minuto, las 24 horas del día, los 7 días de la semana y los 365 días del año? Resulta sumamente impactante imaginarlo, pero más impresionante aún darse cuenta de que esa es la realidad: cada minuto se usan unos 10 millones de fundas plásticas en el mundo.

Si hablamos del plástico en general, a nivel global se producen cerca de 300 millones de toneladas anuales de este material  y se estima que de esta cantidad por lo menos 8 millones de toneladas van a parar a nuestros océanos, algo así como si vertiésemos en los mares un camión lleno de plásticos cada minuto. Dado que, en promedio, el plástico tarda en degradarse por lo menos unos 450 años, se estima que en 2050, de continuar nuestra actual tendencia de consumo, en el mar habrá más plástico que peces.

Hoy el planeta celebra el Día Mundial de los Océanos, una bien merecida celebración a esas extensiones de agua que cubren el 71% de nuestro planeta y que, entre otros beneficios, generan la mayor parte del oxígeno que respiramos, regulan el clima, constituyen una de las mayores fuentes de alimento, amortiguan el cambio climático y constituyen la base de industrias tan importantes para nuestro país como el turismo costero.

Este año, el lema es "Limpiemos nuestros océanos", con el fin de promover la prevención de la contaminación por plástico que está costando la vida de un millón de aves marinas y de 100,000 mamíferos marinos al año, y generando gastos anuales de 8,000 millones de dólares en daños a nuestro ecosistema marino.

La Agenda 2030, suscrita por la República Dominicana, promueve la adopción de modelos de producción y consumo más sostenible, así como la prevención y reducción de manera significativa de la contaminación marina. Prevenir la contaminación por plástico de nuestros océanos es responsabilidad de todos y todas, incluyendo gobiernos y sector privado, a través de la transición de una economía lineal a una circular* que genere incentivos para todos los actores y tome en cuenta de forma equitativa los tres pilares del desarrollo sostenible -económico, social y ambiental-. Esta contaminación nos afecta de una u otra manera y de no tomar acción, compartiremos este problema, como mínimo, con las próximas 16 generaciones.

Muchos gobiernos alrededor del mundo han adoptado políticas para reducir el uso de plásticos de un solo uso y las mismas están resultando efectivas. A pesar de que aún en nuestro país no existe una política al respecto, hay mucho que podemos hacer como individuos si modificamos algunos de nuestros patrones de consumo. Utilizar bolsas reusables, por ejemplo, podría evitar que una persona promedio genere cada año cerca de 300 bolsas plásticas de un solo uso. Eliminar la utilización de calimetes y tapas, así como llevar consigo o guardar en lugares estratégicos cubiertos, vasos o botellas reusables para evitar la usanza de plásticos de un solo uso, son otros ejemplos de acciones simples, pero de gran impacto. Comprometámonos a ser, a partir de hoy, parte de la solución.

 

*Economía circular: concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos.

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